Lanzamiento CD

Auditorio Fabio Lozano Miércoles 7 de Diciembre 7:00 p.m.

 

 

 

 

IVÁN BENAVIDES - PRODUCTOR GENERAL

 

Siempre me ha parecido artificial la contraposición que desde lo académico se ha hecho entre lo popular y lo clásico. Creo que varios de los temas del repertorio popular latinoamericano y colombiano deben ser considerados clásicos, en un sentido más amplio: piezas musicales que viven en nuestra memoria, que trascienden el paso del tiempo y que indudablemente ya hacen parte de nuestra herencia.

 

Del mismo modo, podríamos decir que hay pocos temas más populares que el Himno de la alegría de Beethoven, o la Sinfonía 40 de Mozart, que perfectamente podrían estar en un top 10 de los temas más escuchados todos los tiempos.

 

Los más grandes compositores de la música universal se han alimentado ávidamente de los aires populares, algo mucho más notorio en los más creativos y reconocidos compositores Iberoamericanos, de Villalobos a Ginastera. Este diálogo entre músicas “eruditas” y “populares” ha ido creciendo desde la segunda mitad del siglo XX y ha sido fructífero en manos de figuras como Ástor Piazzola, Chucho Valdés o Leo Brower.

 

En los años recientes, trabajos como el del Cuarteto Kronos, han renovado las estéticas de los formatos “clásicos”, ampliando públicos y proponiendo nuevas y arriesgadas propuestas, más acordes con los tiempos de mezclas que vivimos, debido al aceleramiento de los intercambios entre culturas, al nacimiento de un cosmo-politismo trans-étnico y a la renovación del canon occidental, antes restringido por las academias tan solo a lo “erudito”. Sin este diálogo, es probable que la música clásica estuviera momificada, y considerada como una pieza de museo.

 

Hoy en día las colaboraciones entre músicas clásicas y populares, lejos de ser la excepción, son parte cotidiana del trabajo de muchos artistas en todo el mundo.

 

Alejo Carpentier en su libro Concierto barroco, a través de un juego de contrapunto entre voces y tiempos, prefigura las músicas de Latinoamérica en su devenir: “somos sociedades polifónicas, nacidas de las mezclas entre diferentes culturas, donde los mestizajes muchas veces son combates sin ganador, procesos dinámicos que se han ido acelerando por la globalización, generando a veces choques entre culturas y otras, diálogos fecundos que fomentan la diversidad, la multiplicidad de lenguajes, y acentúan el carácter transcultural y postradicional de nuestro presente”.

 

Colombia es un país de regiones, reconocido por la variedad de sus manifestaciones culturales y sus músicas, tan diversas como su geografía y su gente.

 

Marimbas y currulaos del Pacífico Sur, cantaoras y cumbias en el Caribe, joropos en los Llanos Orientales, bambucos en los Andes, aires tradicionales que conviven con las nuevas tendencias y las músicas juveniles como el rock, el hip-hop, y un sinnúmero de hibridaciones que transgreden los límites entre géneros.

 

Esta nueva grabación de la Orquesta Filarmónica de Bogotá es el resultado del trabajo que ha venido desarrollando a través de los años, interpretando arreglos de las músicas populares colombianas. Esta vez, hemos decidido ir un paso más adelante, e invitamos a figuras representativas de amplia trayectoria en las músicas regionales, al lado de reconocidos intérpretes de géneros modernos y urbanos, en una propuesta colaborativa que tiende puentes entre regiones, géneros y generaciones.

 

El producto es una muestra del panorama actual de las músicas colombianas, donde están presentes la cantaora y el rapero, los tamboreros y los roqueros, la tradición y la modernidad, en un encuentro inédito y enriquecedor que puede ayudar a renovar nuestros imaginarios y a construir mapas de sentido a partir de lo que son nuestras músicas en la actualidad.