Su música muestra el arraigo, devoción y gratitud por su departamento, el Huila, al cual dedicó buena parte de su repertorio. El maestro Villamil también compuso música en honor a los paisajes naturales así como al romanticismo del país y de la mujer colombiana. Hoy por hoy es considerado como uno de los exponentes más representativos de la música andina colombiana. Las melodías de Villamil han sido interpretadas por los más importantes duetos del país, por mariachis, grupos de cuerda e incluso en versiones sinfónicas por orquestas como la Filarmónica de Bogotá y otras fuera de Colombia.
La música del maestro Villamil recibió múltiples reconocimientos, entre ellos cinco discos de oro y varias condecoraciones entregadas por los Gobiernos de Chile, México, Puerto Rico y la Unión Soviética. También recibió una Palma de Oro en Hollywood, y el título de Compositor de las Américas y el Mundo Latino entregado en 1979 por la APE de Nueva York. El año pasado Villamil de 79 años, recibió un reconocimiento especial entre los maestros vivos de la música colombiana, que le otorgó el Ministerio de Cultura, en el marco del Gran Concierto Nacional.
La desaparición del Maestro deja un gran vacío en el país, especialmente, entre los artistas y los cultores de la música de Colombia y entre todos los bambuqueros que vibramos con las notas de sus muy arraigadas canciones. La Orquesta Filarmónica de Bogotá rinde una vez más un sentido homenaje y reconocimiento a su incansable labor y los aportes de su inmenso legado.
Después de ser velado en la funeraria Cristo Rey, su cuerpo estará, a partir del martes, en cámara ardiente en la sede de la Sociedad de Autores y Compositores de Colombia (Sayco), de la que fue fundador y presidente emérito. El miércoles serán sus exequias.